Hay días que simplemente están para ser escritos. Otros, como este, no... aunque siempre haya la posibilidad de escribirles.
Cómo me cuesta últimamente tomar la pluma! y sin embargo, he domado el hábito. Se aparece, sí, en un rapto, en un arrebato, y de un tirón se escurre una frase entre mis dedos. Húmeda e inexperta. Cohibida, y determinante.
No hay mucho más que decir de lo que usualmente se dice...ni más ni menos, y ciertamente... nunca demasiado. Si me devoro mis palabras, las envuelvo en su frasco agrio y deleznable, y decido conservarlas para otro momento más propicio, entonces lo hago y punto.
Ni qué decir... que cuando se añeje el licor verbal lo suficiente.. quizás ya no habrá nadie que quiera emborracharse.
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